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Intuitivo alquimista de trazos

maykelherrera-entrevista-235x300Escrito por: Cecilia Crespo
La pintura de Maykel Herrera es preciosista, sutil y un tanto onírica, supera a golpe de escorzos, relieves, empastes y veladuras hasta los más perfectos rasgos faciales creados por la madre natura. Sus personajes flotan en diversas atmosferas, sepias, ocres y de un peculiar dorado añejo junto a gráciles texturas y diversos elementos compositivos típicos de su poética.
Este joven artista, nacido en Camagüey hace 27 años, ha participado en más de cuarenta exposiciones personales y colectivas durante su trayectoria. Sus piezas figuran en colecciones privadas en distintos puntos del planeta y ha ilustrado libros de varios autores.
La nueva serie que nos propone en la Galería La Acacia incluye una docena de lienzos de mediano y gran formato bajo el título de Príncipes enanos, aludiendo al legado de nuestro apóstol.
Precisamente para los pequeños príncipes se hace esta fiesta de colores y trazos. Niños de distintas edades son captados, más bien sorprendidos, por la paleta del pintor en diversas actividades con la candidez de sus expresiones. Estas piezas denotan cierta influencia de Murillo, representativo maestro del barroco español, en cuanto a la emotiva interpretación de las figuras infantiles y la precisión de la composición y del dibujo, aunque son diversas las fuentes e inspiraciones de las que se nutren.
Sus cuadros resultan simbólicos, intuitivos, humanistas, reflexivos, lúdicos, tiernos, rudos, en fin polisémicos. Como todo pintor expresa sus inquietudes empujando sus pinceles, desnudando sus sueños mediante líneas y manchas de su imaginario pero nos acercamos a él para indagar en significativos aspectos de su fascinante oficio.
Por qué y para qué pinta Maykel Herrera?
Pinto en primer lugar para complacerme a mí mismo y si logro complacer a quienes interactúan con todo lo que quiero decir o con lo que no quiero decir con mi arte, pues maravilloso. Las principales fuerzas motrices que me impulsan a crear son mis inquebrantables y constantes ansias de comunicar. El deseo de dialogar con el espectador ha sido siempre mi gran inquietud, desde niño he utilizado la pintura para expresar lo que por mi timidez no he podido decir con palabras, me refugio en la imagen y entonces salen estas determinadas intenciones, delicadas o hirientes, en dependencia de la intención que encierren. También intento transmitir diversas inquietudes que forman parte de una determinada realidad, tanto la nuestra como la universal. Todo esto va moviendo en mí no solo el interés de proyectar diferentes historias por individual, que van respondiendo a una serie recopiladora de elementos, sino mi manera de ir componiendo la cotidianidad.
Cómo entiendes al arte?
Para mí es pura sensación, experimentación, Ha sido el motivo de una infinidad de problemáticas, es subjetivismo a pulso, cúmulo de emociones. Soy de los que piensa que intentar encerrar al arte en algún concepto es una pérdida de tiempo porque el arte es sensibilidad. Hay muchas normas y conceptos que los artistas debemos respetar a la hora de concebir una obra, sea de la manifestación que sea, pero esta relación obra de arte-espectador es sentimiento. Comparto que el arte está hecho para ser sentido y no para ser comprendido por lo que cuando se diserta sobre él desde la razón no se dicen más que tonterías.
Descríbeme el universo que creas y recreas en tus lienzos.
Hasta ahora te he hablado de patrones conceptuales que funcionan como pie a estas obras que se convierten en forma visual, ahora te hablar desde el punto de vista formal. Siempre me ha interesado hacer una arte muy experimental. Tengo una formación muy académica y he transcurrido por trayectos en correspondencia con la academia, como el retrato que le realicé al papa Juan Pablo Segundo durante su visita a Cuba. En ese caso pude sacarle a la técnica, al tratamiento bien clásico de la figura todo lo necesario para proyectar mi discurso, pero es importante aclarar que me interesa la pintura experimental. Amo el bad painting, el dripping de Jackson Pollock, influencia bien marcada en varias series. Primero que todo el diálogo con el espectador del que ya te comentó y marcar los límites. Captar a figura humana con un tratamiento clásico, trato de fundir todos los conceptos creados en una propuesta visual homogénea.
Mi obra siempre ser muy expresiva cuando te hablo de esto no solo me refiero a las ideas que expresan o van proponiéndose, sino a la expresividad de la luz en la estridencia que tienen a veces estos focos dirigidos en ocasiones teatrales, no solo en el caso de las figuraciones sino también en mis abstracciones donde también se evidencia este tratamiento lumínico, producto de mi formación, de las influencias de un Manet y un Monet, es una fusión entre deseos de comunicar y de crear. También existen series muy oscuras donde trabajo la luz hasta desde su propia ausencia lo que luego enriquezco desde el punto de vista compositivo gracias a los conocimientos de ritmo de diseño y de lo que he bebido de los grandes maestros del barroco.
¿Y cómo encajas tú en él?
Me he hecho varios autorretratos por lo que he aparecido dentro de varias piezas. Romántica o melancólicamente te cuento que mis obras son gran parte de mi mundo, son como mis hijos, es muy divertido sentirte dentro de tu propia obra, sobre todo en formatos grandes. A veces me despierto en la noche y veo los cuadros de la sala y me parece que están vivos los personajes que los componen, me impresionan y han terminados asustándome.
Hace unos minutos hablabas de Pollock, de Monet y de Manet, qué otros maestros del devenir pictórico mundial han pautado tu obra?
He pasado por muchas etapas y series, nunca he querido repetirme, sin caer en los extremos he tratado de tener una obra coherente con sus antecedentes y consigo misma.
Debo reconocer en mí forma de utilizar el color y en el tratamiento de las texturas la impronta de Fidelio Ponce de León. Cuando me acuerdo de estas gamas me sale de nuevo lo de lo experimental y las necesidades expresivas por lo que bebo una y otra vez de Pollock con su dripping y action painting. Mi obra es deudora de disímiles tendencias y periodos como el surrealismo aunque no me gusta encasillarme en movimientos. Puede estar presente un Salvador Dale, el automatismo psíquico de dejar que la imaginación vuele y cree por sí misma. Desde el punto de vista técnico bebo de un Sorolla, de un Romaach, maestros de la pintura del caballete y con un gran conocimiento de efectos desde el academicismo.
Por qué tanta pasión por los retratos?
El retrato, a mi criterio, es el último nivel de la pintura, captar la esencia y la psicóloga del modelo es algo mágico. Un retrato no es solo el estudio de rostro o de cabeza humana, es mucho más, lo que intento demostrar en cada uno que realizo. Es todo un reto, difícil y dulce a la vez.
¿Es casual la utilización de los colores de la bandera cubana en determinados elementos y las alegorías a este símbolo patrio en tus cuadros?
No hay nada accidental ni ingenuo en esto, todo está muy bien pensado y organizado. Aunque el espectador se encarga siempre de crear nuevas historias hay códigos que persisten en mi obra. Tuve una serie llamada Isla forever, la que aborda la conservación de nuestra identidad no solo referida a la nacional sino a la individual de cada cual, toda intención iba respaldada de cada elemento formal que van construyéndose. Los colores de la bandera vienen conmigo hace mucho tiempo, aunque recesen en algunos momentos siempre vuelven a aparecer aunque tarden por el hecho de que me interese discursar de la identidad de cada ser humano donde quiera que se encuentre y sobre todo del cubano, tengo intereses de hacer una obra lo más universal posible pero me interesa mucho reflejar nuestra cubanía por lo que me valgo de estos colores como un amplia pretensión sustentada por estos códigos.
¿Algún anhelo pendiente como creador?
Seguir pintando con las mismas ganas y que la inspiración me sorprenda creando. Me gustaría realizar un gran mural en la Habana Vieja en el que todos puedan recostarse, arreglarse los zapatos, reírse. En ocasiones la obra de arte se hace un poco críptica por su destino, el de recintos expositivos. Quiero romper un poco el mito, el frío concepto de la obra miserable que vive solo encerrada en galerías y tras un marco y un vidrio. Aspiro crear un espacio para que la gente lo pueda manchar, tocar, ensuciar, deteriorar, hacer sus aportes, experimentar un sinnúmero de emociones. Por ahora es solo un sueño que un día asumir seriamente como un proyecto.
¿Cómo te gustaría que fueran recordadas tus creaciones?
Si puedo trascender algún día me gustaría que se me recordara como un artista polifacético, no como al artista inmaduro que no se acaba de reconocer y sigue indagando hasta encontrar lo distintivo, tampoco como aquel que se repite constantemente, no quiero parecerme a nadie, lograr en una misma tela que se toquen lo sutil del academicismo con lo crudo del dripping. Me gustaría que se me recordara por un pintor que hizo lo que hizo cuando quiso y empleo sus herramientas del modo que prefirió.
Y cómo colofón hablemos de esta serie que recién nos propones en La Acacia.
Príncipes enanos es una serie a la que le tengo mucho respeto desde el punto de vista formal. Sus pretensiones visuales fueron desde un inicio muy grandes, podrá ser sustituida pero nunca igualada, es un producto que defiende muchos intereses, la recordar siempre por su rigor. Fue un gran desafío el lograr aristas distintas, no repetir, las posturas y actividades que desempeñan los pequeños protagonistas. Nunca había trabajado cuadros con estas dimensiones y con tanto rigor compositivo por lo que hago reverencia a la técnica y por tanto a quienes la conocen y dominan.
Aun no se para que pierde el tiempo firmando sus cuadros, su inequívoco lenguaje pictórico lo delata, no puede ser otro más que él, el mismo que habita entres sus seres que entre guisos cosmopolitas nos indican las claves para entender ese universo que se ha creado más allá de sus lienzos. Nadie que los observe puede sustraerse a la seducción que emanan estos personajitos, ni siquiera el más insensible y hosco de los espectadores.

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