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Sazón completo… PDF Imprimir E-mail
Crítica Especializada
Lunes, 08 de Febrero de 2010 00:00

Sazón completo…

para condimentar la imaginación

Pocas veces, la producción artística de un creador es tan exacto reflejo de su personalidad. En cada cuadro de Maikel Herrera está el espíritu de este ser animoso y activo, sencillo y bonachón, noble y travieso como un niño, que con sus iconografías ha cautivado a tantos y tantos admiradores, entre los que no puedo negar mi casi fanática afiliación.

Hoy nos ha convocado a disfrutar de este Sazón completo. Imaginativo y culinario título, que también es extroversión fiel del sarcasmo y el humor natural que igualmente le caracterizan.

Aquí se reúnen diferentes etapas de una fértil y aún corta vida artística. Y quizás lo hizo con el perverso empeño de “demostrar” que su arte puede trascender estilos y tendencias, oficios y habilidades técnicas, desde un discurso que regodea el academicismo hiperrealista para debatirse en místicos ambientes de luces, sombras, símbolos y metáforas, hasta el sugerente lenguaje de la abstracción, en el que las manchas, los colores y las líneas asumen ese recurrente interés por situar al hombre y su convulso mundo de principios de milenio en el centro protagónico de sus obras.

Por ello, Maikel, veámoslo desde su proyección académica, figurativa o abstracta, siempre ha sido un artista de la experimentación, de la necesidad de encontrarnos y encontrarse a través de un arte que, ante todo, es síntesis de cubanía, de identidad y de auto-reconocimiento. En esa extraña simbiosis de lo bello, lo conceptual, lo lúdico, lo adverso y lo complejo, la obra de este artífice nos conduce siempre a asuntos propios de nuestro tiempo, de nuestras alegrías e infortunios, para lo cual ha hecho de su oficio un audaz manipulador de los sentimientos del hombre insular, de los que extrae esencias y entreteje fabulaciones que nos atrapan, comprometen y asumimos con tanta fuerza que de alguna manera quedan en la razón y el juicio individual de cada espectador.

Sabido es que la formulación de analogías entre la poesía y la pintura se remonta a la afirmación de Simónides de Ceos en el siglo V a. C., según la cual “la pintura es poesía silenciosa, la poesía es pintura que habla”. ¿Y qué es, si no poesía, este conjunto de obras? Fecunda lírica la de Maikel, cuyo silencio solamente podemos admitir desde el concepto de la fonología, del sonido, porque de sus cuadros, de cada una de estas piezas con matices propios, emanan cantos, aullidos, clamores y arengas que nos detienen frente a sí para conjurarnos, o quizás para liarnos en complejas circunstancias existenciales pletóricas de gozos, ensueños, tristezas o frustraciones…

Y ese juego con la psiquis lo asume Maikel con plena conciencia. Bien sabe él que los seres humanos indagamos sobre el significado de todas las cosas. Y su obra está llena de cosas y de significados. El arte es, cuando se trata de obras como estas, algo muy serio que nos incita e impacienta, y mucho más cuando nos permite conocer la forma en que “otros” perciben nuestra realidad, que es la misma realidad del pintor, quien también, de alguna manera, nos sugiere cómo enfrentar o interactuar con esa realidad.

En tal sentido este artífice establece una serie de discursos conceptuales en los que atribuye al arte una de sus funciones más importantes: la de evidenciar, analizar e interpretar el funcionamiento de la sociedad de la cual procede. Por tal motivo, su creación plástica hay que disfrutarla también desde los postulados del escritor y filósofo italiano Umberto Eco, extraordinario experto en semiótica quien definió el concepto de “obra abierta”, es decir, en tanto nos deleitamos espiritualmente, debemos aportar una parte fundamental de la significación y la funcionalidad de cada uno de estos cuadros, cuyas reales dimensiones filosóficas no están precisamente en la simple mirada del objeto artístico.

Siendo Maikel aún tan joven y con tanto camino por andar en el difícil mundo de la creación artística, quizás alguien considere prematuro afirmar que ya ha alcanzado plena madurez profesional… en un tiempo no muy lejano seguramente ese calificativo no será suficiente, porque entonces tendremos que reconocer que estamos en presencia de todo un maestro del arte. Ante la duda, que hable su obra, para eso se ha concebido y puesto ante ustedes este Sazón completo…. Sírvanse, disfrútenlo… y condimenten su imaginación.

Muchas gracias.

Jorge Rivas Rodríguez
La Habana, El Gato Tuerto, 10 de julio del 2009.

Última actualización el Domingo, 21 de Febrero de 2010 01:30